





La pobreza en el mundo es más que una simple estadística que arrojan los países del G8, a la pobreza hay que vivirla para entenderla. Pues aquellos que piensan que son pobres por no conseguir un auto o una casa tienen que saber que hay gente que viven en la nada y su vida vale menos que una moneda
Según datos de la ONU, más de mil millones de personas viven en una pobreza extrema; es decir que sobreviven con menos de un dólar al día. Estos niveles de vida se registran en los países subdesarrollados- entendiendo al subdesarrollo no como un paso al desarrollo sino como una consecuencia del mismo- y que tiene su mayor repercusión en África, Centro y Sur América, además de gran parte de Asia.
Para los pobres la esperanza de vida está en tener una vida, pues su degenerado sistema, sea cual fuere, los marginó de la sociedad y del mundo. Ahora cuentan como un número más en las empresas que consultaría y en algún centro de ayuda internacional.
Mil millones de personas en extrema pobreza son para las organizaciones una estadística interesante para actuar y tratar de erradicar este problema, pero para los países que padecen la estadística en carne propia es un inconveniente aún no superable.
Pues el sistema se mantiene con los pobres y ellos son la estadística que ayuda algunos a constar entre los privilegiados: los más ricos.
Desde entonces organismos internacionales y no gubernamentales tratan de reducir, a través de proyectos y ayudas. Países considerados desarrollados también buscan una salida al tema de la pobreza y los mismos gobiernos en vías del desarrollo han implementado proyectos para tratar de reducir la brecha social que existe entre clases sociales. Sin embargo, todo se ha quedado en eso tratados y proyectos no ejecutados y ayudas y misiones que tapan parte de la pobreza en una forma mediática.
En el Ecuador la pobreza todavía tiene repercusión en todos los gobiernos desde la fundación como estado. Los ideales de cambio y desarrollo de algunos grupos subversivos en la década de los 80 intentaron dar una solución al problema que crecía de manera imparable. Estos grupos al tener una idea similar a la que pasó en Cuba empezaron la iniciativa para erradicar a la pobreza de los problemas existentes del estado ecuatoriano; sin embargo todo quedó en ideales, pues fueron derrotados y para los años noventa prácticamente desarticulados.
No obstante, este aviso de cambio no inmutó a los gobiernos para transformar la realidad social en la que se vivía. Y es en ese mismo periodo de tiempo cuando la pobreza extrema y la crisis nacional tuvieron sus más altos índices.
Durante la crisis la pobreza creció en el área rural, pues los focos de empleo estaban destinados a las ciudades más relevantes. Ante esta situación los campesinos que estaban acostumbrados a vivir de sus pequeñas producciones, tuvieron que obligadamente buscar otras fuentes de empleo en las ciudades dejando de producir en los campos y aumentando el desempleo en las ciudades.
La mano de obra se empobreció aun más las fuentes de empleo escaseaban y la pobreza seguía en aumento. Según datos de Banco Mundial la pobreza en Ecuador creció al 45% de la población; es decir 1 de cada 2 ecuatorianos no podían satisfacer sus necesidades básicas.
Ahora el problema es recurrente y sin visos de solución pues a las estadísticas se agrega otro nivel de vida que se practica en el Ecuador. Los servicios básicos subieron después de la dolarización, y lo que no subió fue el sueldo y el nivel de vida de los trabajadores. Pues según el gobierno la canasta básica ahora se cubre en 60% para las personas con un trabajo estable. Una cifra todavía muy baja pese al incremento desde el 2003.


















